viernes, 21 de marzo de 2014

Capítulo 6


A solo unos cuantos kilómetros de llegar a donde se encuentra Bill, el detective Conan recibe una llamada de su colega Brian.

-¿Qué ocurre?-

-Bill está desplazándose-

-¿Qué?-

-le estamos ubicando y… acaba de tomar la autopista a “Nevados”…-

-ok, tendré que apresurarme…-

-sí señor-

Colgó el teléfono y dio un fuerte manotazo al volante- ¡Maldición!..- tomo su radio-comunicador para informarles a sus peones el nuevo plan, piso con decisión el acelerador para no perder tiempo, ahora más que nunca deseaba tener un vehículo más rápido que la luz.

Por otra parte, cerca de “Agua azul” justamente por la cabaña de los Jost, el mismo sujeto que había sufrido un contratiempo en su trayecto logro arribar antes que sus enemigos al lugar, ¿Cómo lo hizo?, pues la interferencia de la señal del detective Conan fue percibida por la radio de su vehículo y supo el destino, y teniendo a su alcance el GPS, encontró un atajo.

Admiró con detalle la apenas visible luna que era cubierta por unas grandes y esponjosas nubes, a pesar de ser verano una pequeña brisa caía sobre la fina arena, dejando impregnada los diminutos golpes que las gotas lograban dejar, camino gustoso por la playa y decidió ingresar a la cabaña para abrigarse y por sí acaso comer un poco. Por fortuna el pequeño lugar se encontraba solitario, había visto a los chicos partir, sabía que su Bill estaba con ellos, pero eso no le preocupo mucho, sabía que tarde o temprano le encontraría y estarían juntos nuevamente.

Se adentró al comedor donde por cierto se encontraban unos platos a medio comer, se sentó en el mismo lugar que curiosamente Bill había  ocupado, probo del plato y fascinado tomo otra porción, el sazón que se percibía en cada bocado no era nada más ni nada menos que de Bill, a pesar de haber sido atendido por él hace más de 2 años, era inconfundible el toque de su amado.
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-¡Wow!... a divertirse chicos…- exclamo Corie excitada

El trio de enamorados festejaba como nunca lo hubiesen hecho, ocupando un cuarto privado alegaban cualquier  tema que se les ocurriera. Fascinados por el lugar bailaban y bebían lo que les antojase, Andrew procuro que Bill no bebiese más de 2 cervezas, ya que nunca antes había probado ese tipo de bebidas y puede que ocurra algo.

-amor, deja eso…-

-¿Por qué?-

-esas botanas no son recomendables…-

-ok… pero se me antojo una-

-voy por un paquete-

-gracias amor- despidiéndose por el momento con un beso, Andrew salió y Bill se animó para bailar junto con Raquel y Georg, las piezas eran muy movidas, todos disfrutaban de la música, incluso Gustav que casi nunca se anima a bailar, decidió complacer a  Corie quien prácticamente le rogaba para que bailasen juntos.

-aquí tienes amor…-

-¿eh?- volteo Bill hacia atrás encontrándose con Andrew quien le extendía un paquetito de botanas- aw gracias amor… ¿gustas bailar?- pregunto con un tono sedoso esperando excitar a su semental.

-con gusto cariño- uniendo sus  manos, le acerco a su cuerpo encendido, pero al percatarse de que la música había cambiado drásticamente a una balada, opto por tomarlo de su cintura y moverse a como la pista les indicara.

-no creí que bailaras este tipo de música-

-¿es raro?-

-para nada- se apresuró a decir…- es solo que… bueno, no sé cómo decirlo-

-de hecho, hace años tome clases de Ballet, Tango y Vals-

-¿y porque hasta apenas me entero?-

-perdón amor, es que me da pena…-

-¡hay Andy te como a besos!-

-pero lo haces- ordeno Andrew y pronto sus labios buscaron fundirse en un tierno y romántico beso.

Los amigos que se encontraban a unos pasos de ellos, se burlaban silenciosamente.

-ok, ahora vuelvo-

-¿sanitario?- pregunto Raquel.

-Si…-

Georg salió de su pequeño escondite para enfrentarse a la multitud que le aguardaba en la pista, los sanitarios se encontraban justamente frente a él, solo había que cruzar la gran masa de jóvenes efusivos.

Por fin al sentirse un poco mejor, se dirigió a los lavabos y recargo sus brazos en  la gruesa y fría loza que decorada dichos objetos, respiro profundamente y medito unos segundos, hacía tiempo que no visitaba un antro, la última vez que lo hizo fue cuando tuvo que reconocer el cuerpo de su mejor amigo y tocayo Georg Peck.

Reprimiendo las lágrimas que amenazaban con salir, se humedeció un poco el rostro para olvidar el pasado, se miró un minuto al espejo para ver sí no había algo que lo delatara, por fortuna no fue así.

Estando a unos cuantos centímetros de tomar la perilla de la puerta, esta se abrió repentinamente dándole la bienvenida a un joven que tenía cara de pocos amigos, al verle a los ojos algo extraño le recorrió por el cuerpo, la mirada que tenía hizo que su piel se erizara, pero al notar la acción de aquel sujeto opto por ignorarlo y salir para bailar un poco más.



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Mientras tanto en dicha habitación que fue abandonada por Georg, Kaulitz se adentró a un cubículo para meditar unas cuantas cosas...



Sonrió al recordar que en la cabaña donde su amado se alojaba encontró su diario personal entre sus pertenencias, no le dio pena alguna leer los pensamientos íntimos de Bill y lo que más le dio ternura fue leer:

“Hola T, te cuento que los chicos y yo iremos a la ciudad para festejar, por lo que Gustav pudo decirme es que iremos al “Dirty Party”, suena interesante el lugar así que procurare divertirme… cuando regrese te cuento como me fue

Te amo T”

Era obvio que “T” era el mismo Kaulitz, él le había comprado un diario cuando Bill no podía desahogarse libremente.

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Hacía días que Bill se encontraba melancólico, no comía… no dormía… siempre estaba en silencio.

Tom al notar la seriedad de la situación, medito horas, días… para saber como ayudarlo; y pronto obtuvo una respuesta, así que un viernes, mientras su chico tomaba una ducha, salió temprano de compras.

Al regresar, se encontró con Bill sentado en medio de la sala cabizbajo…  se acerco a él y le abrazo por la espalda; el hecho de ver así a su pequeño le destrozaba el alma.

-Sabes que te amo, ¿verdad?-pregunto Kaulitz recargando su barbilla en el hombro de Bill.

-sí, y yo a ti- confesó el menor y pronto rompió en llanto.

-¿Bill? Mi amor ¿Qué tienes?- pregunto alarmado Tom, puesto que esto era repentino, pero solo consiguió una negación por parte de Bill- puedes hablar conmigo, ¿Qué ocurre?-

-nada…- decía el menor entre hipidos, mientras abrazaba un almohadón.

-amor, sé que no me dirás nada… por eso- de su abrigo saco una bolsa negra con algo en su interior- te he comprado esto-

-¿Qué es?-

-un diario personal, ¿te gustaría empezar?- Bill asintió tomando el pequeño libro en blanco.

-muchas gracias, Tom- sonrió un poco alegre.

-sabes que no me gusta verte triste…- le tomo del rostro con cuidado y le compartió un tierno beso que hacía minutos deseaba existir.

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A pesar de que Bill ya no tenía aquel sentimiento por "T", siguió nombrando a aquel objeto que desde hacía años le guardo sus más íntimos secretos.

Sintiéndose completamente reconfortado, tiro de la cadena para fingir que estuvo ocupado, salió de ahí lavándose estrictamente sus manos. Al encontrarse visible camino hasta la barra para tomar unos tragos, con la mirada buscaba a su pequeño, tenía muchas ansias de volverle a ver.

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Conan se adentró a dicho establecimiento, obligo a los guardias que le dejasen hablar con el encargado del lugar para notificarle de lo sucedido, sintiéndose un tanto asustado aquel individuo,  les informo a sus empleados la situación, para que nada de esto termine mal.

-ok, escúchenme bien todos…- llamo el detective Conan a sus refuerzos- nuestro objetivo: Bill Trümper se encuentra en aquel centro nocturno, me gustaría que  vigilen las entradas, tenemos 2 entradas traseras y la principal, asegúrense de que nadie entre, pongan un perímetro discreto, aproximadamente de 40 metros a la redonda, Steven…-

-señor-

- tu quédate monitoreando a Bill, los demás ya saben que hacer, ¿alguna duda?-

-no señor-

-¡ok a trabajar!...-

El personal de seguridad de Dirty Party procuró deshacerse de los jóvenes que ansiaban con ingresar al lugar, se excusaban con que el cupo estaba al límite y que esa noche tendrían supervisión policiaca, por fortuna dicha multitud comprendió la situación y optaron por buscar otro sitio más confiable.
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-¿amor?-

-¿eh?-

-¿estás bien?...-

-s-sí… un poco ma…mareado, pero se me bajara…- dijo Bill para convencer a Andrew que le veía preocupado, ya que solamente ingirió 2 cervezas, y la mitad de una Paloma, ya con eso comenzaba a tambalearse.

-¿quieren que nos vayamos?-

-no Gus, aún falta mucho para terminar-

-¿seguro Bill?- el mencionado asintió, no quería arruinar el momento.

-¡Hey!... ¿Nos tomamos una foto?- pregunto Corie y todos muy animados, formaron sus respectivas parejas.



Sintiéndose un poco mejor se levantó -ahora vuelvo chicos- comento saliendo del lugar, pero al no percatarse de quien se encontraba frente a él,  chocó con el hombro de un sujeto quien al verle le dedico la mejor de sus sonrisas.

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-señor, ¿cree que este aquí?-

-tiene que estarlo… ¡de acuerdo! Haremos una cosa…- el peón asintió instándole a continuar- hay que vaciar el lugar y tomar a Bill y a sus amigos-

-de acuerdo-

El detective Conan busco hablar nuevamente con el dueño del lugar y advertir la situación una vez más, sugirió evacuar el establecimiento y no hubo negación alguna. Agradeciendo mentalmente fue en busca de la alarma de incendios para activarla, pronto encontró un gran botón color Negro dentro de una pequeña cajita de cristal que indicaba las instrucciones de dicho interruptor.

Dejo caer su mano y regreso por sus pasos escuchando el típico mensaje que emitía la alerta.

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