-señor, tenemos el número de Bill-
-perfecto, ¿en dónde se encuentra?-
-cerca de… perdone es que-
-¿Qué?- arrebato el documento y reviso su contenido- está en… ¡Ah!... la cabaña de los Jost, ¡Brian!-
-¿Qué ocurre?-
-te quedas a cargo, escúchame bien, no quiero que dejen la casa sola ni un segundo, cierren las entradas viales, asegúrense de que los inquilinos no salgan de sus hogares, sí vez a alguien sospechoso le custodias por unos minutos, mmm mándame refuerzos discretos a la casa de Andrew Deep, Georg Listing, Raquel Jost y Gustav Schäfer…- ordeno Conan sabiendo que Bill únicamente se junta con los mencionados- ¿sabes quiénes son?- Brian asintió.
Negando con la cabeza suspiro y se retiró con prisa hacia hospedaje de Bill, siendo perseguido por sus colegas y un distinguido automóvil color negro, tomando una distancia prudente para no levantar sospechas, continuo viajando detrás de la movilización policiaca.
Admirando con cierto aire de melancolía el bello paisaje de montañas cubiertas de un hermoso abrigo silvestre, recordó que a Bill le disgusta mucho escalar y aventurarse por la naturaleza, a él siempre le encanto escalar, y animo a su amado a compartir una travesía inolvidable, puesto que en una ocasión ambos casi pierden la vida al caer por una barranquilla, aunque corrieron peligro ninguno de los dos se lamentó de haber escogido dicha vereda.
Sonrió divertido al recordar las palabras altisonantes que literalmente Bill escupió con aire de miedo e ironía al encontrar un lugar más seguro lejos de aquella casi mortal vereda.
~
-¡Carajo! ¡Por culpa de estas
putas rocas, casi me mato! ¡Que se vaya a la mierda...! ¡AH!- grito Bill al
momento de tropezar con una falsa roca- ¡Estúpida montaña!
~
Sintiéndose un poco cansado el detective Conan tomo una tableta energética, solo para estar en sus cinco sentidos para cuando esto llegue a su clímax, afirmo su agarre al volante y piso el acelerador para arribar lo más pronto posible a su destino, las patrullas continuas imitaron aquella reacción de Conan e intentaron seguir su ritmo, solamente un pequeño espía no pudo continuar con su plan ya que un neumático sufrió un ligero daño, maldiciendo por lo bajo trato de arreglar el incidente, pero a cada minuto se desesperaba más y más por lo que sintiéndose frustrado lanzo una gran patada al neumático herido, respiro profundamente y se acarició las sienes no podía creer lo que estaba ocurriendo, pronto se relajó y siguió trabajando en su Cadillac (que por cierto había robado), a pesar de que estuviese molesto no podía dejar de sonreír al recordar su pequeño encuentro con Bill.
-sigues igual de hermoso a cómo
te deje…-
.
.
.
-señor…-
Se escuchaba un poco cortada la transmisión de los radio-comunicadores, el detective Conan ajusto un par de sintonizadores para que se escuchase claro, pero no lo logro, así que tomo su celular y marco al individuo que supuso le había tratado de contactar.
-¿señor?-
-¿Qué pasa? ¿No sirven los radios?-
-no señor, están en buen estado… ¿ocurre algo?-
Confundido por lo anterior, dejo a un lado su preocupación y no menciono nada, seguramente alguna señal fue captada por su radio.
A tan solo diez minutos de arribar a la playa, Bill se encontraba jugando muy alegre con Corie y Raquel, los varones estaban algo molestos por no poder avivar la fogata, Andrew estaba molesto, Georg solamente veía a Gustav tratar de encenderla.
-¡YA ME ARTE!- grito efusivo el más tranquilo de los chicos- ¡no quiere encender esta porquería!- pateo las pequeñas ramas dejando atónitos a sus amigos.
-tranquilo amor, no te preocupes- se apresuró a decir Corie a su novio.
-ok, perdón-
-chicos… como vemos que esto no resulta, ¿les parece sí viajamos a la ciudad?-
-no se amor, es muy largo el viaje y estoy cansado-
-¡Oh vamos! No hay clases, no hay
trabajo- exclamo Raquel viendo a todos para tratar de animarlos- tenemos mucho
tiempo libre, son nuestras vacaciones y hay que disfrutarlas…-
Sonriendo algo convencidos gritaron como si fuese la mejor idea del mundo, a pesar de que prácticamente lo es para ellos, corrieron hacia la cabaña para arreglarse lo más rápido posible para partir a la ciudad.
.
.
-cariño, ¿ya estás listo?-
-ya voy Andy…- el mencionado dejo escapar una pequeña risilla que fue percibida por Bill- ¿Qué ocurre?-
-nada… es solo que me encanta que me llames así-
-¿enserio?- Andrew asintió y se adentró a la habitación de las chicas… y de Bill, a pesar de que no pertenece a ese espacio, se siente mucho mejor con mujeres que con hombres- ¡Hey! No puedes pasar…-
-¿Por qué?-
-por qué no- justifico Bill travieso.
Andrew tomo las delicadas manos de su enamorado y les deposito un pequeño beso a cada una- me encanta verte así…-
-¿Cómo que “así”?-
-sí, así… por sí no te habías dado cuenta, los vaqueros que te pones hacen que tu…-
-¡Hey!- interrumpió Bill al ver el camino de sus palabras.
-iba a decir piernas…-
-¡aja!-
-¡te lo juro!-
-ok, ¿Cómo me veo?- se soltó del agarre de Andrew y dando un paso atrás dio una… dos vueltas para que su chico le juzgara.
Vestía un vaquero de mezclilla azul rey que eran sujetados en las caderas por su sencillo cinturón. Dejando al descubierto parte de su prenda intima que abarcaba desde la cadera hasta la cintura. Una bien puesta sudadera ligera de lineas blancas y negras, con el sierre cerrado y con las mangas algo recogidas.Su cabello fue peinado con ayuda de fijador, haciendo que las puntas se elevaran por lo menos 5 o 7 centímetros.
-preferiría que te pusieses un vaquero MENOS ajustado…-
-¿Por qué?-
-no quiero que nadie te vea- afirmo serio.
-amor, sabes que adoro la ropa Super ajustada, aparte… ¿Qué tiene que me vean?... me encanta ser atractivo…-
-pero…-
-pero lo hago para que sepan que yo soy de alguien más… y me encanta que tú me veas- confeso Bill un tanto sonrojado, haciendo que su acompañante sonriera abiertamente y le besara con gran pasión.
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