miércoles, 12 de febrero de 2014

Capítulo 1

Al día siguiente…


El hogar de Bill se vio inundado de alegría y ansiedad que derramaban sus amigos, listos con sus maletas en mano esperaron a que el “Señorito” de la casa (apodo puesto por su mejor amigo: Geo) bajase a unirse a su diversión.

Las vacaciones se habían adelantado debido a un malentendido en la fecha oficial  y no quisieron desaprovechar tal situación.

Después de unos minutos de espera, un chico de estatura elevada observaba la escena con gusto y disgusto a la vez, ocultándose tras unos pequeños arbustos que dejaban admirar la hermosa decoración del interior de aquel hogar, pronto una figura masculina llegó al primer piso, dejando relucir la figura bien tonificada cubierta por un delicado vaquero de piel, una muy bien puesta camisa color negra de manga larga y sus destacados tacones que por gusto se dejaba lucir, su vestimenta también era acompañada de un exquisito aroma: Vainilla, que le daba una pizca de elegancia y romanticismo. 

Los ojos de dos sujetos en particular se deleitaron ante tal belleza: uno sonreía feliz y le tomo de la mano para salir rumbo a sus vacaciones; otro se limpiaba las lágrimas que desfilaban muy gustosas de su existencia sobre sus mejillas maltratadas al observar la felicidad que fluía de aquella pareja enamorada, sintiendo unas terribles ganas de llorar, espero a que el interior de dicha casa se encontrara vacía. 

Adentrándose muy quitado de la pena por el gran ventanal trasero, recorrió cada rincón del hogar de su pequeño Bill, indago por los largos y elegantes pasillos con sumo cuidado, para evitar dejar alguna pista de su inesperada visita, regresó a la pequeña sala principal y se encontró con un diminuto bolso, al parecer su dueño le había olvidado hace unos instantes. Muriéndose de curiosidad por saber sí le pertenecía a su amado, camino decidido a tomarlo, pero al escuchar el discreto sonar de unos tacones le obligaron a buscar un escondite en menos de 3 segundos, cuando al fin se encontraba protegido, la puerta de roble se abrió dándole la bienvenida a Bill.

-sabía que te había  dejado aquí…-

Sin resistirse, miro con encanto la sonrisa que se escapaba por los labios del joven enamorado, y aprovechando de que este se encontraba de espaldas a él, se acercó sutilmente con intenciones  de recibirle con un gran abrazo y por supuesto con un placentero beso que hacía años echaba de menos.

Sintiéndose algo hambriento, Bill dio vuelta mirando hacia donde hace unos milisegundos se encontraba maravillado su espectador que ahora estaría oculto tras un enorme pilar que decoraba la base de las escaleras, se dirigió a la cocina en busca de unos bocadillos para el viaje; regreso por sus pasos pero antes de salir, se detuvo un instante para liberar desde el fondo de su ser tres simples palabras que hirieron como dagas al sujeto que le vigilaba sigilosamente.

-¡Te amo Andrew!-expreso encantado y finalmente regreso a donde sus acompañantes le esperaban nuevamente deseosos de poder partir a la playa.

-Bill  tardas mucho…-

-perdón, es que pase por unos dulces-

-te perdono sí me das uno-

-¡Claro!-

Después de unos minutos de fiesta, abordaron la pequeña camioneta que les acompañaría a su inolvidable viaje, en todo el camino, Corie junto con Andrew acoplaban sus dedos en la guitarra para hacer más divertido el viaje, buscaron interpretar algunas melodías y canciones, pero al ver la incongruencia de sus ideas, optaron por cantar lo que les llegase a su mente.

Mientras Andrew, Corie, Georg y Raquel descansaban un poco, Bill platicaba muy fascinado con Gustav quien por cierto había suplido a Georg para manejar, su conversación era acerca de la gran cabaña que les aguardaba en “Agua azul”.

-¿crees que el clima este bueno?-

-claro, no ha dejado de hacer sol en tres meses y es verano-

-eso espero…-

-¿te sientes bien?- pregunto Gustav al notar lo pálido de su rostro.

-sí, es solo que hace unas horas, cuando regrese por mi bolso a casa, percibí un olor… un aroma que hacía años no lo había vuelto a oler… fue raro-

-¿y que era?... por tu aspecto diría que daba asco…-

-para nada, es solo que medio un tipo de ansiedad…- cayo unos segundos pero finalmente sonrió cambiando de tema- ¿falta mucho para llegar?-

-para nada, solo 10 minutos…-

-¡estoy ansioso!- soltó enérgico buscando controlarse.


1 comentario:

  1. Holaaaa!!! ya lei y lo recordè!!! Gracias por publicarlo OTRA VEZ!!! Quede muy intrigadaaa!! Cuidate :) ♥

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