¿Ya estuvo bueno, no? xD Me he tomado demasiados días para publicar el siguiente capítulo.
Perdón, pero realmente no he tenido tiempo.
Pero...! Ya esta listo nuestra siguiente parte de esta linda historia. ^^
Disfrútenla...!
-¿Por
qué me dejaste?... ¿Por qué te fuiste?- repetía una y otra vez Tom, en medio
del llanto.
Hacía
unos minutos que había llegado a la cabaña. Oculto muy bien el Cadillac detrás de la maleza. Y aprovechando de que es
de color negro. No podrían encontrarlo fácilmente.

Miro hacia el cielo a través de la gran ventana y la luz de la luna resalto el camino de lágrimas que había en su rostro.
Sonrió
triste y salió al exterior.
No podía creer que su pequeño le dejara como lo hizo. Había sufrido por el ya dos veces. No quería perderlo una vez más.
Camino
lento hacía el mar. Su calzado se inundó del agua salada. Pero poco le importo,
no había nada más frio que el dolor que le congelaba el corazón.
Se
adentró al mar y dejo que la marea le llevara hacía donde quisiera. Pero pronto
recordó su propósito y regreso lentamente.
.
.
El
transcurso fue incómodo. Tenían que llegar a agua azul, aunque no era muy
seguro es el único lugar donde los
jóvenes estarían tranquilos, ya que viajar desde nevados hasta la casa de Bill
sería un viaje arriesgado.
Todos
se sentían tensos, todo estaba mal. Estas no eran las vacaciones que los chicos
buscaban. No lo eran.
En
la primera patrulla, que dirigía la movilización se encontraban Georg y Raquel.
Muy a brazados tratando de protegerse. En la continua, detrás de ellos, Gustav velaba el sueño de Corie, el chico no
sabía porque ocurría esto. Quería saber porque Bill corría peligro. Su mente se
llenó de dudas, pero eso pronto lo sabría.
Y
en la tercera patrulla, justo la que el detective manejaba. Se encontraba Bill.
Acurrucado en el asiento trasero, miraba con
melancolía por la ventana una hermosa cascada nocturna caía sobre ellos.
¿Cómo
era posible, que el amor de Tom le afectaba tanto? ¿Porque? ¿Tom solamente lo
amaba, verdad? ¿Solo es amor?
No
podía pensar bien. Solo se concentró en pensar en Andrew. ¿Cómo estará? ¿Cómo
se sentirá? ¿Todo resulto bien? ¿Está fuera de peligro?
Solo
Bill era el único que realmente tenía que estar protegido. Tanto el detective
como Andrew tenían el deber de protegerlo.
Conan
le miro por el retrovisor y no pudo sostener su mirada. Saco su celular y marco
a su colega.
-dime-
-rastréame
el número de Bill-
-¿Por
qué?- pregunto confundido.
-Kaulitz
tiene sus cosas…-
Brian
asintió y haciéndole señas a su compañero de patrulla, le aviso que haría.
Oprimió
varios botones, teclas… y después de unos segundos la pantalla azul dio el
resultado.
-sigue
en la ciudad-
-¿aún?-
-sí,
a unas calles de donde encontramos a Bill-
-ok-
Colgó
y continúo con la carrera.
.
.
Mientras
tanto en Agua azul, Tom camino empapado hacía el interior de la cabaña. Subió
con prisa hacía la habitación femenina y tomo una maleta. Una vez listo bajo
casi corriendo y el discreto sonar de unos automóviles a velocidad llegó a sus
oídos. Corrió a apagar las luces que había encendido.
Salió
hacía la playa y las luces de dichos vehículos se aproximaron.
Las
patrullas llegaron y pararon a escasos metros de la cabaña.
El
detective Conan salió y los chicos le siguieron. Brian se detuvo frente a la
puerta y examino su estructura. No era nada fácil tratar de forzarla, así que
tendrían una ventaja. Camino hacía el costado derecho y no se percató de la
silueta que corría entre la maleza.
-ok…
bien, Bill tendremos que dejarte aquí con tus amigos…-
-¿pero…y
Tom?- pregunto la víctima con los ojos llenos de miedo.
-descuida,
regresare a la ciudad, para seguirle la pista-
Bill
asintió y se adentró no sin antes dejar que algunos oficiales inspeccionaran
cada rincón del lugar.
El
detective se retiró de ahí dejando muy claras las instrucciones.
Brian
por su parte situó su vehículo frente a la puerta principal y dejo a los demás
oficiales vigilar el espacio. Unos jugaban con sus macanas y otros registraban
el lugar con ayuda de sus linternas.
Mientras
tanto, Gustav y Corie quedaron en la sala de estar, tratando de tranquilizarse
viendo una película que no fuera de suspenso o de muerte. Mucho menos de
psicópatas.
Raquel
cayó en fiebre de nueva cuenta y Georg le cargo en brazos hacía un balcón en el
segundo piso. La situación no le gustaba para nada.
Sabía
escasas cosas del pasado de Bill y de la situación de Kaulitz. Muchas dudas
irrumpieron su mente. Así que mientras cuidaba de su novia, se permitió
meditar, analizando cada uno de los puntos y conceptos que conocía.
Por
otra parte, lejos de ambas parejas. En la habitación de las chicas, se
encontraba Bill. No tenía ganas de nada. Solo podía pensar en Andrew que se
encontraba a 10 kilómetros de ahí.
Se
recostó sobre la gran cama matrimonial -la cual compartía con Raquel y Corie- y
se dispuso a dormir.
La
luz de aquella habitación fue apagada y un sujeto, miraba hacía aquella
dirección. Sentado sobre unas rocas, muy distanciado de la cabaña, observaba
con disgusto y coraje todo eso.
Le
molestaba la participación de Conan, siempre que él quería ser feliz con su
pequeño, Conan se interponía y rompía cada uno de los escalones que había entre
ellos.
Furioso
libero su rabia sobre un indefenso
arbusto que curiosamente bailaba muy gustoso con el viento que azotaba contra
el. Maldiciendo por lo alto, finalizo su coraje dando una patada al suelo.
Tenía
poco tiempo claro esta, tenía que actuar de una vez por todas. Esta vez ya
nadie ni nada podría separarlos.
Sí
alguien intenta detenerlo, no se tentaría el corazón y lo haría desaparecer de
la faz de la tierra. Borrando su ser como hicieron con el amor que Bill le
había profesado hacía tiempo.
Bajo
de las alturas con cuidado. Tropezó varias veces y en una callo de cara. Se
levantó sin importarle el gran raspón que tenía en su mejilla.
Camino decidido para recuperar a su pequeño.
.
.
La
habitación estaba en la penumbra. La noche cubría todo y solo la luz de la luna
iluminaba el armario.
Bill
seguía recostado, durmiendo pacíficamente. Desconociendo lo que le esperaba.
Sintiendo
algo de frio se estiro para tomar una cobija o algo para taparse. A ciegas
estiro su brazo para poder alcanzar
algo.
Pronto
su mano se topó con una tela y tiró de ella. Jalo tres veces y dicho objeto no cedía. Resignándose se arrastró por la cama y cuando se percató de que era
sonrió.
Sintió
un cuerpo cálido a su lado, y supo que era Andrew que le velaba en su sueño. Se
montó sobre su pecho y abrió los ojos para encontrarse con su amado.
-Hola
mí amor…- sonrió muy feliz Kaulitz.
Bill
no lo podía creer.
.
.
.


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