jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 12

Ok...!


¿Ya estuvo bueno, no? xD Me he tomado demasiados días para publicar el siguiente capítulo.

Perdón, pero realmente no he tenido tiempo.

Pero...! Ya esta listo nuestra siguiente parte de esta linda historia. ^^

Disfrútenla...!

                                                                                                    


-¿Por qué me dejaste?... ¿Por qué te fuiste?- repetía una y otra vez Tom, en medio del llanto.

Hacía unos minutos que había llegado a la cabaña. Oculto muy bien el Cadillac  detrás de la maleza. Y aprovechando de que es de color negro. No podrían encontrarlo fácilmente.

Miro hacia el cielo a través de la gran ventana y la luz de la luna resalto el camino de lágrimas que había en su rostro.

Sonrió triste y salió al exterior.

No podía creer que su pequeño le dejara como lo hizo. Había sufrido por el ya dos veces. No quería perderlo una vez más.

Camino lento hacía el mar. Su calzado se inundó del agua salada. Pero poco le importo, no había nada más frio que el dolor que le congelaba el corazón.

Se adentró al mar y dejo que la marea le llevara hacía donde quisiera. Pero pronto recordó su propósito y regreso lentamente.
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El transcurso fue incómodo. Tenían que llegar a agua azul, aunque no era muy seguro es el único lugar  donde los jóvenes estarían tranquilos, ya que viajar desde nevados hasta la casa de Bill sería un viaje arriesgado.

Todos se sentían tensos, todo estaba mal. Estas no eran las vacaciones que los chicos buscaban. No lo eran.

En la primera patrulla, que dirigía la movilización se encontraban Georg y Raquel. Muy a brazados tratando de protegerse. En la continua, detrás de ellos,  Gustav velaba el sueño de Corie, el chico no sabía porque ocurría esto. Quería saber porque Bill corría peligro. Su mente se llenó de dudas, pero eso pronto lo sabría.

Y en la tercera patrulla, justo la que el detective manejaba. Se encontraba Bill. Acurrucado en el asiento trasero, miraba con melancolía por la ventana una hermosa cascada nocturna caía sobre ellos.

¿Cómo era posible, que el amor de Tom le afectaba tanto? ¿Porque? ¿Tom solamente lo amaba, verdad? ¿Solo es amor?

No podía pensar bien. Solo se concentró en pensar en Andrew. ¿Cómo estará? ¿Cómo se sentirá? ¿Todo resulto bien? ¿Está fuera de peligro?

Solo Bill era el único que realmente tenía que estar protegido. Tanto el detective como Andrew tenían el deber de protegerlo.

Conan le miro por el retrovisor y no pudo sostener su mirada. Saco su celular y marco a su colega.

-dime-

-rastréame el número de Bill-

-¿Por qué?- pregunto confundido.

-Kaulitz tiene sus cosas…-

Brian asintió y haciéndole señas a su compañero de patrulla, le aviso que haría.

Oprimió varios botones, teclas… y después de unos segundos la pantalla azul dio el resultado.

-sigue en la ciudad-

-¿aún?-

-sí, a unas calles de donde encontramos a Bill-

-ok-

Colgó y continúo con la carrera.
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Mientras tanto en Agua azul, Tom camino empapado hacía el interior de la cabaña. Subió con prisa hacía la habitación femenina y tomo una maleta. Una vez listo bajo casi corriendo y el discreto sonar de unos automóviles a velocidad llegó a sus oídos. Corrió a apagar las luces que había encendido.

Salió hacía la playa y las luces de dichos vehículos se aproximaron.

Las patrullas llegaron y pararon a escasos metros de la cabaña.

El detective Conan salió y los chicos le siguieron. Brian se detuvo frente a la puerta y examino su estructura. No era nada fácil tratar de forzarla, así que tendrían una ventaja. Camino hacía el costado derecho y no se percató de la silueta que corría entre la maleza.

-ok… bien, Bill tendremos que dejarte aquí con tus amigos…-

-¿pero…y Tom?- pregunto la víctima con los ojos llenos de miedo.

-descuida, regresare a la ciudad, para seguirle la pista-

Bill asintió y se adentró no sin antes dejar que algunos oficiales inspeccionaran cada rincón del lugar.

El detective se retiró de ahí dejando muy claras las instrucciones.

Brian por su parte situó su vehículo frente a la puerta principal y dejo a los demás oficiales vigilar el espacio. Unos jugaban con sus macanas y otros registraban el lugar con ayuda de sus linternas.

Mientras tanto, Gustav y Corie quedaron en la sala de estar, tratando de tranquilizarse viendo una película que no fuera de suspenso o de muerte. Mucho menos de psicópatas.
Raquel cayó en fiebre de nueva cuenta y Georg le cargo en brazos hacía un balcón en el segundo piso. La situación no le gustaba para nada.

Sabía escasas cosas del pasado de Bill y de la situación de Kaulitz. Muchas dudas irrumpieron su mente. Así que mientras cuidaba de su novia, se permitió meditar, analizando cada uno de los puntos y conceptos que conocía.

Por otra parte, lejos de ambas parejas. En la habitación de las chicas, se encontraba Bill. No tenía ganas de nada. Solo podía pensar en Andrew que se encontraba a 10 kilómetros de ahí.

Se recostó sobre la gran cama matrimonial -la cual compartía con Raquel y Corie- y se dispuso a dormir.

La luz de aquella habitación fue apagada y un sujeto, miraba hacía aquella dirección. Sentado sobre unas rocas, muy distanciado de la cabaña, observaba con disgusto y coraje todo eso.

Le molestaba la participación de Conan, siempre que él quería ser feliz con su pequeño, Conan se interponía y rompía cada uno de los escalones que había entre ellos.

Furioso libero su rabia  sobre un indefenso arbusto que curiosamente bailaba muy gustoso con el viento que azotaba contra el. Maldiciendo por lo alto, finalizo su coraje dando una patada al suelo.

Tenía poco tiempo claro esta, tenía que actuar de una vez por todas. Esta vez ya nadie ni nada podría separarlos.

Sí alguien intenta detenerlo, no se tentaría el corazón y lo haría desaparecer de la faz de la tierra. Borrando su ser como hicieron con el amor que Bill le había profesado hacía tiempo.

Bajo de las alturas con cuidado. Tropezó varias veces y en una callo de cara. Se levantó sin importarle el gran raspón que tenía en su mejilla.

Camino  decidido para recuperar a su pequeño.
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La habitación estaba en la penumbra. La noche cubría todo y solo la luz de la luna iluminaba el armario.

Bill seguía recostado, durmiendo pacíficamente. Desconociendo lo que le esperaba.

Sintiendo algo de frio se estiro para tomar una cobija o algo para taparse. A ciegas estiro su brazo  para poder alcanzar algo.

Pronto su mano se topó con una tela y tiró de ella. Jalo tres veces y dicho objeto no cedía. Resignándose se arrastró por la cama y cuando se percató de que era sonrió.

Sintió un cuerpo cálido a su lado, y supo que era Andrew que le velaba en su sueño. Se montó sobre su pecho y abrió los ojos para encontrarse con su amado.


-Hola mí amor…- sonrió muy feliz Kaulitz.


Bill no lo podía creer.

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